Cuidado De La Flor

Cuidados de las azaleas

Las azaleas son plantas bastante comunes en los hogares mexicanos y, además de dar flores muy llamativas en grandes cantidades que funcionan como bonitos adornos, no son demasiado exigentes en cuanto a los cuidados que necesitan.  

Estos pequeños arbustos pueden vivir tanto en interiores como en exteriores, y en ambos casos es necesario seguir una serie de medidas preventivas para evitar que sufran daños de cualquier tipo. He aquí una guía fácil de los cuidados básicos de las azaleas.

  • Ubicación

Es importante que el clima donde crezcan las azaleas no sea muy seco, pues la humedad es un factor importante para estas plantitas.

Lo ideal es colocar tu azalea en algún espacio fresco, donde reciba sombra y suficiente luz indirecta del sol (es decir, semisombra). Si la colocas en interiores, procura que la maceta esté cerca de una ventana donde reciba algo de luz del sol y la temperatura no sea demasiado baja. Por otro lado, si la colocas en el jardín o en algún otro espacio exterior, debes cuidar que no pase mucho frío por las noches o demasiado calor durante el día. Las temperaturas extremas no les vienen bien.

  • Riego

Tu azalea necesitará riego diario, de preferencia con agua de lluvia. Durante el verano, asegúrate de que el riego sea aún más abundante (pues es cuando más lo necesitan). Ojo: nunca permitas que el agua se estanque en la maceta, independientemente de la planta que estés regando. Esto podría ocasionar que las raíces se pudran y que tu planta muera. Asimismo, evita regar sobre las hojas, procurando que el agua vaya directa y exclusivamente a las raíces.

Una forma de evitar que el agua se estanque o que caiga sobre las hojas de tu azalea es colocando un plato con agua por debajo de la maceta, de forma que el riego llegue por debajo y no afecte la parte superior de tu planta.

  • Podar/ reducir

No es del todo necesario que podes tu azalea, pero siempre es importante que quites las flores marchitas pues éstas roban energía a la planta que termina desperdiciándose, además de que evita que nuevas hojas y flores crezcan en su lugar.

  • Plagas

Las azaleas no están exentas de contraer enfermedades y plagas, por lo que tienes que cuidar. Según la enfermedad, puedes preguntar a algún experto para atender cada padecimiento de la forma correcta. Por ejemplo, si tu azalea sufre clorosis férrica, una solución viable podría ser añadirle fertilizante rico en hierro y potasio.

La mejor forma de prevenir enfermedades y plagas es teniendo una planta sana y fuerte, por lo que debes darle seguimiento a su estado y aplicar los cuidados mencionados en esta guía.

Podrían parecer muchos pasos a seguir, pero cuidar de una azalea realmente no es difícil. Simplemente requiere dedicarle unos cuantos minutos al día y monitorear su progreso para lograr que florezca con éxito y evitar que contraiga alguna plaga o enfermedad. No sólo puede ser un hábito beneficioso para tu planta, ¡podría serlo también para ti! Unos minutos relajantes donde solo importan tú y tu azalea. ¿Qué te parece?

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